
Un servicio de extracción pensado para las cocinas del Montsià
Nos dedicamos a una sola cosa: campanas, conductos, plenums, filtros y turbinas de cocinas profesionales. Esa concentración tiene un motivo práctico. En el Montsià la hostelería que manda es la del arroz y la fritura, con obradores repartidos por el centro de los pueblos, y ese perfil de suciedad tiene reglas propias que no se aprenden limpiando oficinas.
Saber a qué temperatura ataca el producto, dónde se acumula el residuo en un codo y cuándo un rodete ha perdido el equilibrado se aprende repitiendo el mismo trabajo muchas veces.
Salimos de Amposta, así que la Ràpita, Deltebre, Ulldecona o Tortosa quedan a un rato de furgoneta. Eso permite atender un aviso de temporada sin cargar el presupuesto con kilómetros y volver a la semana siguiente si algo hay que rematar.
Lo que enseñan las cocinas de arroz y los obradores
Un local que fríe pescado a diario en verano y baja a tres servicios por semana en enero no se puede tratar con el calendario fijo de una cadena. Tampoco un obrador donde el conducto vuela por encima de las bandejas se limpia igual que la campana mural de un bar de tapas. De esa diferencia salen las dos decisiones que más pesan en cada trabajo: cuándo entramos y con qué producto.
Por eso proponemos siempre un calendario adaptado al local. A quien hace la caja en verano le encaja una pasada fuerte en febrero y un repaso en julio; a quien abre todo el año, tres visitas repartidas. La propuesta se ajusta tras ver la instalación, nunca antes.
Cómo entramos en una cocina que no puede pararse mucho
El horario lo pone el cliente. Trabajamos de madrugada, en el día de cierre o en el paréntesis de la tarde, y ordenamos la faena para que a la hora de abrir esté todo montado y comprobado. Antes de empezar se cubre lo que hay que cubrir, se desmonta lo que se lleva a cuba y se avisa de cualquier cosa que aparezca dentro del tubo, como un registro sellado o una junta suelta.
Cuando el trabajo afecta a zona de manipulación de alimentos, la desinfección final se hace con producto apto para uso alimentario y queda anotada. En servicios está el desglose de todo lo que entra en una intervención.
Lo que dejamos por escrito al salir del local
Cada visita termina con papel: certificado con la fecha, los elementos intervenidos y el producto aplicado, más un informe con imágenes de cada registro abierto. Sirve para la aseguradora, para la inspección y para que el propietario vea el interior del conducto sin subirse a la cubierta.
Ese archivo se va acumulando visita tras visita, y al cabo de un par de años dice mucho: en qué tramo vuelve antes la grasa, si la turbina aguanta el ritmo de los veranos o si conviene abrir un registro más. Si quieres saber a qué municipios llegamos, están en zonas, y para poner fecha basta con escribirnos.
Para qué está CAMPANIX en Amposta
Esta marca nació para cubrir un hueco muy concreto del Montsià: cocinas que trabajan a tope medio año y necesitan que la extracción aguante ese pico sin sustos. Todo lo que hacemos gira alrededor de eso.
Misión
Mantener a punto la extracción de las cocinas de Amposta y del Delta del Ebro, empezando por la grasa de fritura vegetal que dejan arrocerías y obradores.
Visión
Ser el equipo al que llaman en el Montsià cuando la campana y el conducto tienen que estar listos antes de que arranque la temporada.
Lo que nos importa al entrar en una cocina del Delta
Entrar en una cocina ajena obliga. Se protege lo que hay, se avisa de lo que nos vamos a encontrar dentro del tubo y se deja el sitio recogido. El alcance de cada trabajo está en servicios, y lo que no encuentres nos lo preguntas en contacto.
Un oficio concreto
Trabajamos extracción de cocinas y nada más. Por eso distinguimos el barniz del aceite vegetal del hollín de un paellero de leña y tratamos cada uno con su producto.
Respeto por el producto
En un obrador el conducto pasa por encima de la comida. Se protege, se recoge el arrastre y se desinfecta antes de dar el trabajo por terminado.
El calendario del cliente
La temporada del Delta manda. Las intervenciones grandes van a los meses flojos y los repasos cortos, a las semanas de más servicio.
Todo por escrito
Presupuesto antes de empezar y certificado con fotos al acabar. Lo que se ha hecho dentro del tubo se ve.
Certificado, informe fotográfico y producto apto para uso alimentario
El trabajo se entrega documentado. Certificado de limpieza con fecha y elementos intervenidos, informe con fotos de cada registro abierto y constancia del producto empleado, que es lo que necesitan la aseguradora y el plan de higiene del local.
Certificado de limpieza
Documento con fecha, elementos intervenidos y producto empleado, listo para la aseguradora y para la inspección sanitaria.
Producto apto para uso alimentario
Desengrasantes y desinfectantes compatibles con cocina y obrador, aplicados con la producción parada y con enjuague donde corresponde.
Informe fotográfico de cada tramo
Imágenes de antes y después de cada registro abierto, para ver el interior del conducto sin subir a la cubierta.
Más cuestiones sobre limpieza de campanas industriales en Amposta
¿Cómo limpiar el tubo de la campana extractora?
El tubo se trabaja por dentro y por tramos, no solo por la boca. Se abren los registros existentes, se practican los que falten, se cepilla con varilla motorizada mientras se aplica producto y en los codos, que es donde se acumula el residuo, se remata a mano. En un obrador se protege antes toda la línea de producto que queda debajo, porque el arrastre gotea.
¿Cuánto cobran por limpiar una campana extractora?
Depende del tipo de cocina y de cada cuánto se pasa. Una arrocería que fríe a diario de marzo a octubre acumula en un verano lo que un bar de tapas en todo el año, y eso cambia las horas de trabajo. También pesa el punto de partida: la primera intervención sobre un conducto con capas de aceite oxidado lleva más que el mantenimiento posterior. Lo valoramos sobre la instalación.
¿Cada cuánto hay que limpiar la campana en una arrocería del Delta?
La frecuencia se fija por el uso, y aquí el uso está muy concentrado. Un local que hace la caja entre marzo y octubre, con las visitas al Parque Natural, suele ir bien con dos pasadas: una a fondo antes de que arranque la temporada y otra de repaso a mitad de verano. Las cocinas que fríen todo el año se llevan mejor con tres.
Hablar con el equipo de Amposta
690 22 09 44